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Los grandes caballos que aportó al turf Bernardo Álvarez Calderón

10 Agosto 2020 -  by Néstor Obregón Rossi
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La sensible muerte de Bernardo Álvarez Calderón Fernandini ha enlutado al turf peruano y a la industria del caballo de carrera en general, no solo por esa apasionada vida dedicada a la hípica y al purasangre, sino por todos los grandes corredores que él mismo aportó al deporte desde hace cinco décadas.

Fundado a inicios de 1970, el Haras La Qallana se convirtió con el paso de los años en una marca de éxito en la hípica peruana. Líder por muchas temporadas, produjo muy buenos caballos de carrera, bajo la dirección de don Bernardo, conocimientos que luego aplicó en Teneri Farm, el criadero que formó en Florida en los años 80 y cuyo nombre rinde homenaje a Federico Tesio, el más importante criador de purasangres en el mundo y a sus dos más grandes producciones: Nearco y Ribot. De hecho, Teneri, lleva las dos letras iniciales de estos nombres: TEsio, NEarco y RIbot.

La Qallana se funda sobre la base de algunas yeguas importadas de Gran Bretaña por don Bernardo y su entrañable amigo y socio Max Ísola Cambana, pero también con la adquisición de buenas líneas locales de ese entonces.

Tal vez el caso más sonado sea el de Vayesmere, una notable matrona inglesa de propiedad del Haras Jesús del Valle, que en 1969 produjo a Rascal, tres años más tarde ganador del Derby Nacional (G1) sobre Tenaz.

Adquirida por BAC y MIC meses después de haber producido a Rascal, Vayesmere dio en el naciente Haras La Qallana a Vadim, un corredor caballo de la generación de Santorín y que, precisamente, fue de los pocos que pudo ganarle al ‘negrito lindo’ del Barlovento. Llevado a los Estados Unidos, Vadim llegó a ganar 10 carreras y fue segundo en el Arlington Handicap (G2) de 1977 –ya con 7 años de edad– en una de las más sobresalientes actuaciones hechas por un caballo peruano en una prueba de nivel en ese país.

Un año antes de aquella notable presentación, otro hermano de Rascal y Vadim llegaba al mundo y al poco tiempo se convertiría en un referente de la hípica nacional. ¿Su nombre? Vaduz. Un lindísimo alazán cariblanco, que defendió los colores del Stud Couet, que ganó la Triple Corona de 1979, pero cuya trascendencia se sintió durante las siguientes dos décadas, debido a la producción de una larga lista de ganadores clásicos, que lo ubicaron como el mejor padrillo peruano de todos los tiempos.

Llegó a tener casi 30 ganadores clásicos, la gran mayoría nacidos y criados en el Haras La Qallana. Así tenemos a Kevin, Kimberley, Dalí, Julie Rose, Valedero, Destinado, Vaal, Datoka, entre otros.

Pero la influencia de Vaduz se sintió no solo como padrillo, sino como abuelo materno, debido al éxito de nietos como Shawshank (ganador del Derby Nacional) y Betania (ganadora de la Polla de Potrancas), por citar solo unos ejemplos. Pero además, extiende su nobleza como un gran bisabuelo materno, a través de Promoción, múltiple ganador clásico y Campeón de 2 años en el 2000.

De Vaduz se puede hacer (y debería hacerse) un libro sobre su aporte al elevage nacional y donde la visión de Bernardo Álvarez Calderón se fijó para convertirlo en el emblema de un haras que se consolidó como uno de los mejores de la historia.

EL TENERI FARM

Bernardo Álvarez Calderón decidió extender los dominios de su criadero y a mediados de 1980 funda el Teneri Farm, una finca ubicada en Florida desde donde inició acciones comerciales para la compra y venta de caballos de carrera.

La primera yegua que adquiere y que da el inicio a esta historia es Redwing Blackbird, una linajuda castaña ganadora de 2 carreras a los 3 años de edad, que había empezado su etapa de reproductora en Nueva York a inicios de los 80, dando algunos ganadores. Pero en enero de 1986, en los remates de Fasig Tipton, Kentucky, Leslie Hammond la adquirió por encargo en la cifra de US$ 9.600.

De Redwing Blackbird hemos hablado en anteriores ocasiones, pero podemos resumir diciendo que en Teneri Farm produjo a Proud Emilia, el eslabón inicial de una cadena de éxitos vinculada a Bernardo Álvarez Calderón.

Proud Emilia fue fantástica. Ganadora de 5 carreras y placé en G3, nada se comparó a lo que hizo en la reproducción y todo lo que aportó a la industria local. En Estados Unidos, su primogénito fue el gran Domingo, un hijo de Saint Ballado, Campeón de la Milla en 2 ocasiones y titular de muchos clásicos en Monterrico, lo que permitió que su progenitora termine siendo elegida Yegua Madre del Año en 1998 y 1999 en la hípica local.

Domingo dio 20 ganadores clásicos en Perú, entre los que destacan Ballesta, Dorreira, Sunlight, De Niro, Sunday Best, Sunday Song, Julio César, entre otros. Pero el más importante de todos, sin lugar a dudas, fue Dominguín, Campeón de 2 años, invicto ganador de 5 carreras en Monterrico, todos clásicos, que fue a Dubai y alcanzó el quinto puesto en el Derby de los Emiratos Árabes Unidos, a medio cuerpo de Invasor, el notable caballo de carreras argentino que un año y medio más tarde sería elegido el mejor purasangre del mundo.

Preñada nuevamente de Saint Ballado y con Domingo al pie (recién nacido y antes de que sea el campeón ya comentado), Proud Emilia llegó al Perú para instalarse en el Haras La Qallana donde dio otra buena corredora: Saint Emilia.

De impresionante campaña, esta yegua ganó 13 carreras, 10 de ellas de categoría clásica y extendió en la crianza esa notable estirpe. Un linaje que vienen ampliándose a través de sus hijas Thundering Emilia (madre de Emilia’s Moon, ganadora de la Polla de Potrancas del 2019), Valiant Saint (madre de Valiant Emilia, competidora de la Breeder’s Cup Distaff del 2014), San Emilia (madre del ganador clásico Warrior Heart), o Melaaya (madre de Massif Central, placé en G3 en Irlanda), entre otras.

LOS ÚLTIMOS CAMPEONES

Bernardo Álvarez Calderón es el único criador peruano, a la fecha, que ha criado dos competidoras de la Breeder’s Cup. No solamente fue Valiant Emilia, que corrió la BC Distaff (G1) disputada en Santa Anita en el 2014, sino que tres años más tarde, Birdie Gold clasificó a la BC Filly And Mare Turf (G1), que se corrió en el Hipódromo de Del Mar.

Y también está el caso de Kodiak Boy, el arrollador caballo de carreras, dominador de ambas pistas (arena y césped), que compitió 2 veces en el GPI Latinoamericano (G1), siendo su mejor actuación un cuarto puesto en la edición del 2017, disputada en Viña del Mar.

Pero tal vez la cumbre de todo este camino para Bernardo Álvarez Calderón fue Mucho Gusto, su más reciente creación. Había adquirido a la madre –llamada Itsagiantscauseway– y la juntó con un semental debutante (Mucho Macho Man), produciendo un caballo bien conformado, de un físico notable y con doble llegada en el pedigrí al sensacional Nijinsky, descendiente directo en la línea paterna de su gran inspiración: Nearco.

Pero además, Mucho Gusto es nieto materno de Giant’s Causeway, ese gran caballo y reproductor que tiene como abuelo al sensacional Rahy, a su vez nieto de la matrona Ballade, una rama femenina que a BAC le trajo muchos éxitos a través de generosos padrillos como Saint Ballado, Singspiel y Devils Bag.

Mucho Gusto nunca corrió para don Bernardo, ni para el Couet. Pasó de mano en mano en su etapa de producto hasta que lo adquirió Michael Lund Petersen y con sus colores ganó varias carreras de Grupo en California, estando muy cerca de alinear en el Kentucky Derby del año pasado. Le faltaron pocos puntos para clasificar. Pero su nombre sonó fuerte a inicios del 2020 cuando se impuso en la Pegasus World Cup (G1) de Miami, con 3 millones de dólares en premios, y luego fue vendido al Príncipe Faisal Bin Khaled de Arabia Saudita en una cifra no revelada y llegó cuarto en la Copa Saudí, con 20 millones de dólares en premios a repartir. Es, sin duda, uno de los mejores caballos del mundo en la actualidad.

Definitivamente al aporte de Bernardo Álvarez Calderón a la industria del purasangre es indiscutible e invalorable. Sus conocimientos, plasmados en cada uno de sus grandes corredores, son el mejor ejemplo de toda una vida dedicado al caballo de carreras, a la hípica y a la crianza. Ojalá eso no se pierda y la semilla que sembró hace 50 años y que ha dado frutos valiosos, continúe siendo cultivada, más en los momentos en los que la hípica necesita de personajes como él.

Modificado por última vez en Lunes, 10 Agosto 2020 13:24